Capítulo 14 –Respira-


Un ritmo fluido y pacífico

Está corriendo por mis venas

Te quiero cerca

Deja que el ritmo se apodere de ti

Despeja tu mente

Sólo respira

-Breathe – Sphere-


Cuando le cierro la puerta a Elliot, me quedo sorprendida al darme cuenta de que en las últimas veinticuatro horas he pasado por todos los diferentes tipos de emociones. Este hombre me eleva por los aires, y a pesar de que estoy preparada para caer al suelo de golpe, él parece decidido a elevarme cada vez más. Sé que dice que me ama y estoy casi segura de que lo hace, pero ¿cómo podemos confiar en un amor que ha aparecido tan repentinamente? Seguramente puede desaparecer tan rápido como llegó.

Horas más tarde, aún estoy ensimismada pensando en ese asunto, cuando Ana llega a casa. Luce cansada pero contenta. Al verla, me doy cuenta al instante de que lo hizo. Durmió con él. Pero cuando intento sacarle los detalles, ella guarda silencio. Soy una persona que habla de sus sentimientos abiertamente así que no entiendo por qué ella tiene la necesidad de callar, pero aún así la respeto. Y en ese momento noto que yo tampoco le estoy contando muchos detalles. Quizás esté preparada para hablar abiertamente sobre sexo salvaje, pero de ninguna manera le voy a contar que creo que me estoy enamorando. Aunque probablemente esté escrito en mi rostro. Incluso cuando me pregunta qué pasará cuando yo viaje a Barbados, tampoco le cuento que viajaremos juntos. No estoy segura de querer explicar por qué mi novio desde hace dos días repentinamente se nos unirá en nuestras vacaciones familiares. Además, creo que será mejor decírselo primero a mis padres.

Tal como me prometió, Elliot me llama por la noche.

“Hola, nena”, suena cansado. Me siento un poco culpable de haberlo mantenido despierto toda la noche sabiendo que tenía que viajar hasta Seattle para trabajar.

“Hola. ¿Cómo estuvo el viaje de regreso?”, pregunto.

“Largo y aburrido. Desearía que hubieras estado conmigo”. Sonrío ante sus palabras. Aunque habíamos peleado, me quería a su lado.

“Te extraño”. ¿Tan pronto?

“También te extraño, nena”, puedo oír la sonrisa en su voz y me relajo. “¿Qué estás haciendo?”

“Empacando. No tenía idea de que tenía tantas cosas”, respondo. Me duele la espalda por estar toda la tarde guardando cosas en cajas. Me dirijo hacia mi habitación y me recuesto en la cama. Y una vez allí, registro el hecho que fue de mala educación dejar sola a Ana. Espero que no se enfade conmigo.

“Suena divertido. O en realidad, no”, se ríe con esa risa sexy, profunda y resonante que me sacude hasta mi núcleo. Este hombre me pone caliente hasta por teléfono.

“Sí, bueno, me di cuenta de que te las arreglaste para irte sin tener que ayudarme. Quizás no tenías que volver al trabajo. Yo creo que fue una excusa para evitar toda esta mierda”, bromeo.

“Cariño, me descubriste. ¿Qué tienes puesto? ¿Encontraste tu ropa interior?”, su voz se ha vuelto ronca. ¿A dónde quiere llegar con esas preguntas?

“Sr. Grey, ¿está intentando seducirme? Y por cierto, esa ropa interior era perfecta. Sin embargo, en este momento creo que no tengo puesta ninguna”. Toma eso, Elliot Grey.

“Oh, nena. ¿Por qué no revisas? Hay partes de tu cuerpo que podrían lastimarse si no están correctamente cubiertas”, suena esperanzado. Interesante.

“Si hay alguna lastimadura allí abajo será por demasiada actividad contigo, no por falta de ropa interior”, río. Estoy dolorida pero siento un hormigueo de anticipación por saber hacia dónde se dirige esta conversación.

“Creo que es mejor si haces una buena inspección. Esperaré aquí en el teléfono para que puedas contarme los resultados al instante”. Oh Dios Mío. ¡Realmente haremos esto! Y caigo en la cuenta de que nunca antes he tenido sexo telefónico. ¿Puedo hacer esto sabiendo que Ana está en la habitación de al lado? ¡Claro que sí!

“De acuerdo, Sr. Grey. Estoy desabrochando mis jeans en este momento y comienzo a tocarme ahí abajo. Definitivamente hay algo allí pero necesitaré hacer una inspección más profunda. ¿Debería acostarme? Todas las inspecciones de esta región son mejores si estoy acostada”, mi voz es un susurro. ¿Estoy haciendo esto correctamente? Oh bueno, ya estamos en el baile, Kate. Bailemos.

“Katie, de verdad creo que tienes que estar acostada pero para hacer una buena inspección tendrás que quitarte los jeans. Ellos sólo se interpondrán en el camino”, su voz suena divertida pero un poco brusca. Como si no estuviera respirando correctamente.

“Soy muy consciente de eso, Sr. Grey. Quizás tú podrías facilitármelo haciendo lo mismo que yo. Quítate los jeans y acuéstate, así me sentiré más cómoda y podré realizar una apropiada búsqueda de ropa íntima”. Me río. Esto es divertido.

“Estoy asumiendo la posición, Srita. Kavanagh”. Me pregunto…

“Por favor, ¿podrías describirme con exactitud tu posición, Sr. Grey? Haría mi trabajo mucho más fácil”. Por favor, por favor, por favor.

“Bueno, Srita. Kavanagh. Estoy acostado boca arriba y mi mano está inspeccionando la zona de mis bóxers. Parece ser que tengo un bulto en esa zona. Es una especie de reacción hacia tu voz y mis visualizaciones sobre ti. Puede ser que sea alérgico, ¿no crees?”. Me río. Mientras él hablaba, me quité la ropa interior y me acosté en mi cama, debajo del cobertor. No me siento lo suficientemente valiente como para hacer esto sin algo que me cubra.

“Oh, Sr. Grey. Veremos qué podemos hacer al respecto en unos minutos. Ahora que he revisado con atención, parece ser que estabas en lo correcto. Definitivamente no hay ninguna prenda que cubra mi zona íntima, Sr. Grey. Y tengo un deseo incontenible de rozar la zona”, mi voz es un susurro jadeante. Por favor, que Ana no golpee mi puerta.

“Dios, Katie, espera, déjame seguirte”. Lo oigo moverse, y me lo imagino desvistiéndose. “Ahora, ¿dónde estábamos? Me preocupa que tengas un problema de poca lubricación, Srita. Kavanagh. Quizás deberías comprobar eso por mí”, su voz comienza a cambiar. “Desliza tu mano hacia abajo, Kate, tócate, nena”.

Lo obedezco, al instante. “Lo haré si tú lo haces”, susurro.

“Lo estoy haciendo, nena. Me has puesto tan malditamente duro. Descríbemelo, nena. Dime que estás haciendo”, su voz es tan ronca y sexy que casi me corro de sólo escucharlo.

“Tu voz me pone húmeda. Me siento tan cerca del clímax con sólo oírte. Mis dedos se deslizan entre mis pliegues mojados y me estoy imaginando cómo se siente cuando tú lo haces. Cuando estás dentro de mí”, jadeo. Mi cuerpo reacciona a mis propias palabras y me retuerzo. “Ahora, cuéntame tú”, susurro.

“Oh, nena. El sonido de tu voz me pone tan duro. Había unas gotas de humedad en la punta que usé como lubricante, y ahora estoy acariciando mi longitud. ¿Hay algo que quieras que hagas, nena? ¿Puedo hacer algo que mejore esta experiencia para ti?”. No; sí; es decir… Oh Dios, esto es tan caliente y humillante a la vez. Generalmente no me masturbo pero en este momento haría cualquier cosa por este hombre.

“¿Puedes sostenerte las bolas con tu otra mano? Deben estar duras y ardiendo de necesidad por que alguien las toque. Necesitas ocuparte de ellas, nene”, no puedo creer que esas palabras estén saliendo de mi boca. Mi cuerpo entero se está sonrojando.

“Oh, Dios, Kate, puedo imaginar tu boca en mí. Tus manos sosteniéndome, acariciando mi longitud. Desearía que estuvieses aquí”, suena desesperado y, francamente, también yo. “Kate, necesitas jugar con tus pezones. Se pondrán duros y te sentirás tan bien cuando los toques. ¿Lo estás haciendo, cariño?”

“Sí. Casi puedo sentir tu boca y tus manos en ellos. Adoro la forma en la que los lames y muerdes cuando me haces el amor. Me gusta cuando eres rudo. Estoy recordando cómo me sentía esta mañana cuando estabas dentro de mí. Estabas enterrado tan profundamente que juro que podía sentirte hasta en la parte baja de mi estómago”. Oigo que su respiración se acelera y se vuelve más pesada. Gime ante mis palabras y sé que está cerca. “Te pones tan duro y eres tan grande. Me encanta cuando me haces el amor de forma salvaje. Adoro la sensación de tenerte dentro de mí y cómo te mueves conmigo. Me pones tan húmeda, como ahora, oh, oh…”, y así logro llegar a la cima, alrededor de mis dedos. Escucho que su respiración se detiene y jadea, mientras acaba.

“Mierda, nena. Nunca había hecho eso. Fue fabuloso”, está jadeando como si hubiese corrido una maratón. “Jesús, Kate, eres asombrosa”.

“Igual que tú, Grey”. No estoy segura de poder pensar coherentemente en este momento.  Este increíble hombre acaba de darme una experiencia única y aún me cuesta creer que yo fui capaz de hacer eso. He sido seducida y logré que ambos nos corriéramos por teléfono.

“Espera un momento, Katie, tengo que limpiar un poco aquí”. Se lo escucha dar tropezones y yo aprovecho la pausa para ponerme el pijama. Me siento radiante y satisfecha. Estoy un poco triste de que no esté aquí conmigo y no puedo esperar para mudarme a Seattle y así poder estar un poco más ceca. Siento como si Portland estuviera del otro lado del país. Sin embargo, si el sexo telefónico es así de bueno, quizás podremos mantener nuestra relación aún en la distancia. ¡Tal vez la próxima vez deberíamos intentarlo con Skype! Me sorprendo por el rumbo que han tomado mis pensamientos y segundos más tarde, él está de vuelta en la línea.

“Gracias, nena. Realmente necesitaba eso”.

“¿De verdad? ¿Después de todo el sexo caliente y salvaje que tuvimos por la mañana? Eres insaciable, Sr. Grey”, me siento algo incrédula, pero la verdad es que yo también lo necesitaba.

“No te he escuchado quejarte, Srita. K.”, me lee la mente. “Además, parece que me tienes en un perpetuo estado de calentura. Mi reunión de esta tarde fue interesante al principio. Estoy seguro de que le di la idea equivocada a Gia”.

“¿Gia?”, ahora estoy preocupada. ¿Cómo puedes estar reunido con Gia y estar caliente por mí al mismo tiempo? Gia suena como una bomba rubia en zapatos de taco matadores. ¿Estás seguro de que estabas pensando en mí?

“La arquitecta con la que iba a reunirme”, responde riendo.

“Oh”, guardaré la queja para después. No quiero arruinar su humor teniendo una discusión sobre alguien que quizás tiene la edad de mi madre. “¿Te fue bien en la reunión?”

“Algo así”, contesta. “Todavía tenemos un montón de detalles que arreglar en este edificio antes de empezar. Es un cliente difícil en todos los sentidos. Escucha, quizás esté libre un rato por la tarde del jueves. ¿Hay alguna posibilidad de que nos veamos ese día? Realmente quiero verte, nena”.

Jueves, ¡mierda! “El jueves es mi ceremonia de graduación. La razón por la cual Christian se está quedando en Portland, ¿recuerdas?”. Parte de mí está decepcionada, pero por otro lado, estoy emocionada. El jueves será un día importante para mí.

“Lo siento, no me di cuenta. Bueno, supongo que tendrás que sentarte a soportar horas de discursos aburridos, incluyendo el de Christian. Te compadezco por ello”.

“Espero que no sean aburridos. Salí como alumna sobresaliente de la clase, debo dar un discurso”, río.

“Diablos, Kate, lo siento. No quise insinuar que el tuyo será aburrido. ¿Por qué no me dijiste que darías un discurso?”, suena casi molesto.

“Me mantuviste tan distraída que olvidé mencionarlo. Lo lamento”. Oh, qué hombre dulce. Me lo imagino desnudo, sentado en su cama y haciendo puchero por mi olvido, y el pensamiento es gracioso y sorpresivo al mismo tiempo. Comienzo a desearlo nuevamente. ¿Tan pronto?

“¿Puedo ir?”. Ahora sí suena de verdad molesto. Mierda. Nunca se me cruzó por la cabeza invitarlo.

“Claro que puedes. Sólo que no creí que estuvieras interesado. Me has conocido por quince minutos y sabes cómo son estas cosas. Sin importar mis habilidades oratorias superiores y mi floreciente carrera como cómica, el evento sólo será dos horas en las que todo lo que verás será cómo le entregan el diploma a gente que no conoces ni te interesa conocer. Dos horas de tu vida que no recuperarás”.

“Si no quieres que vaya, sólo dilo, Kate”, dice gruñón. Oh no. Eres un hombre tan dulce.

“Nene, me encantaría que fueras. Sólo no quiero que sientas que estás obligado a ir. Lo entenderé si no vas”, intento apaciguarlo pero creo no lo estoy logrando. ¿Cómo puedo transmitirle mi remordimiento por teléfono?

“Genial. Estaré allí”. Oh, 180 grados sobre su mal humor. Sonrío al pensar que será lindo tenerlo allí, pero luego me doy cuenta de que esto significa que conocerá a mis padres ese día. Oh demonios. Quizás no sea una buena idea. Me pondré nerviosa desde el comienzo.

“De acuerdo. La ceremonia comienza a las 3 pm en el auditorio de la WSU en Vancouver. Te mandaré un mensaje de texto con los detalles”. Oh, esto podría salir mal.

“Oye, si estás preocupada porque conoceré a tus padres, no lo hagas. No tienes nada de qué preocuparte”. Otra vez me leíste la mente, Sr. Grey. “Seré encantador, lo prometo”.

“Confío en ti. Será mejor que vaya y empaque más cajas antes de irme a dormir”. No quiero colgar. Si pudiera, me quedaría hablando por teléfono con él toda la noche. Aunque fuera sólo para escucharlo respirar.

“De acuerdo, nena. Te llamaré mañana. O puedes llamarme tú”. Bien, porque justo estaba pensando que lo haré.

“Buenas noches, Elliot”, susurro.

“Nos vemos, nena”.

2 thoughts on “Capítulo 14 –Respira-

  1. FANNY REBELLON BOLIVAR says:

    Waw eso estuvo caliente, esos dos son tremendos, gracias sasha, te demoraste en subir capítulos siempre estoy pendiente, gracias madre.

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  2. Ericka says:

    uuffff sexo telefónico¡!!!! ;o Un capítulo muy ardiente. Gracias por Compartirlo.

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