Capítulo 7 –Deseo terriblemente a alguien-


N/A: Esta es la historia de Kate y Elliot. Gracias a EL James por crear unos personajes tan maravillosos y dejarnos jugar con ellos. Las cosas se volverán algo obscenas de vez en cuando – calificado M por Mmm… Travesuras. Gracias por leer y disculpas por las desviaciones del texto original. ¡Disfruten!Ahora deseo terriblemente a alguien

Tengo  a una chica aquí esta noche

Quiere a alguien nuevo, alguien nuevo

Con un pequeño llanto, desea terriblemente a alguien

Quiero saber si este es un mal arreglo para mí

Quiero saber

No estoy seguro de haberte oído bien, quiero saber

Si te vas a ir, simplemente hazlo esta noche

-I Want Someone Badly – Jeff Buckley

Deteniéndome abruptamente en el medio de la calle, golpeo su hombro para que se de vuelta. Él me lanza una mirada severa, pero no me importa. “¿Qué es lo que está pasando? ¿Qué quiere tu hermano con Ana?”

“No puedo responder eso, Kate”, y oigo el fastidio en su voz. Su mano envuelve la mía como una enredadera y continuamos caminando.

“Bueno, si no vas a responder mis preguntas, entonces volveré con mis amigos”, quito mi mano de la suya y comienzo a caminar hacia el bar.

Él agarra mi mano con fuerza para detenerme. “Tú tampoco respondes mis preguntas, ángel. Y tu noche ha terminado”. Seguimos caminando pasando por entre los autos estacionados y yo lucho por seguirle el paso en mis Manolos, mientras tiro de su mano, intentando que disminuya la velocidad de sus pasos. Sin soltar mi mano, repentinamente me toma en sus brazos y me tira sobre su hombro. Su risa oculta mi chillido y, gentilmente, me da un golpecito en mi trasero. Ahora estoy enojada y alejo sus manos a los golpes.

“Aléjate, patán. Bájame”, gruño. ¿Qué demonios cree que está haciendo? Primero se adueña de mi noche, después me dice cómo debo comportarme mientras su asqueroso y dominante hermano secuestra a mi compañera de cuarto, y por último termina mi noche abruptamente sin explicación. Él continúa caminando, sin disminuir el paso. Mi humor va empeorando cada vez más, “¿Qué mierda crees que estás haciendo? No estoy lista para ir a casa”.

“Oh sí lo estás, ángel”. No hace ninguna pausa. “Voy a llevarte a casa y vas a dormir hasta que se te pase la borrachera. Luego, en la mañana, esperarás con calma a que mi hermano regrese con tu compañera de cuarto y verás que no es un mal tipo”.

“No estoy borracha, y no necesito que me digas lo que tengo que hacer. Sé que estarán en el Heathman así que en el preciso instante en el que me dejes en mi casa, iré hasta allí y la rescataré. Él es un loco dominante y ahora mismo se está aprovechando de una muy ebria e inocente chica”, le grito. Mi cuerpo tiembla de ira. ¿Cómo se atreve a hacer esto? Es igual que su hermano, o incluso peor porque es un lobo en piel de cordero. Ese rostro dulce y despreocupado esconde la mente de un completo tirano. Mi departamento está cerca del bar así que no nos lleva mucho tiempo caminar hasta allí. Me pregunto cómo sabía eso sin habérmelo preguntado antes. Me desliza de su hombro y, con cuidado, me ayuda a pararme en la vereda.

“Buenas noches, Katie. Gracias por el baile”, me sonríe.

“Oh no, no te irás. Arrastra tu trasero hasta mi departamento porque vamos a hablar”. Justo cuando está a punto de discutir mi petición, una luz se enciende en la casa del vecino, y entonces guarda silencio. Pasa una mano por su cabello, suspira y se dirige hacia la puerta de entrada. Sabia decisión, Grey.

Abro la puerta con mi llave, enciendo las luces y dejo mi cartera y mi chaqueta mientras vamos entrando. Camino directo hacia la cocina y pongo la pava en el fuego. “¿Quieres té, café?”

Entra en la cocina detrás de mí, observando el lugar. “Té está bien, gracias. ¿Las tazas?”. Le señalo la alacena y va a buscarlas. Nos movemos alrededor de la cocina en movimientos sincronizados. Es como si él viviera aquí. Pongo los saquitos de té dentro de las tazas y él agrega la leche. Ninguno utiliza azúcar. Con las tazas en mano, nos dirigimos hacia la mesa del comedor y nos sentamos.

“Ahora habla, Grey. ¿Qué es lo que sucede?”, pregunto. Él sopla su té y luego toma un gran sorbo. Lo observo con atención por sobre mi taza.

“Mira, no lo sé. Christian nunca tiene citas y definitivamente nunca me cuenta nada sobre su vida amorosa. Esta semana me llamó y me invitó a venir a Portland. Se suponía que iríamos de excursión pero resulta que trabaja todo el día. O eso es lo que él dice. Lo próximo que sé es que solicita mi ayuda para rescatar a Ana esta noche”. Durante su discurso, no me mira ni una sola vez.

Mierda. “Así que este comportamiento no es normal en él. ¿Qué lo hizo pensar que ella necesitaba ser salvada?”, pregunto.  Parece que las habilidades acosadoras de Christian Grey no tienen límites. Pero hoy ha sido todo muy surrealista para mi gusto. Y ahora entiendo lo que Elliot me dijo antes, en el bar: El comportamiento acosador de Christian también lo preocupa.

“Ella lo llamó ebria”. Lo miro sorprendida y asiente. “No sé qué le dijo pero él salió del hotel tan rápido que me mareó. Luego me pidió que lo acompañara al bar y me ocupara de ti. Que te mantuviera fuera del camino y me asegurara que llegues a casa”. Luce como si se sintiera tan culpable que casi siento lástima por él. Casi.

“¿Y tú haces todo lo que tu hermano te pide?” Ahora que me doy cuenta de que él nunca tuvo intenciones de dormir conmigo, estoy más que herida. Toda la atracción fue sólo de mi parte, nunca se trató de él y yo, y me siento una tonta. Él sólo le estaba haciendo un favor a su hermano mientras yo planeaba una noche entre las sábanas. ¿Cuán estúpida puedes llegar a ser, Kate?

“Mira, Katie, hubiera ido si me lo hubieses pedido”. Eso me toma por sorpresa y lo miro fijamente. “Como te decía, Christian nunca me cuenta nada sobre su vida amorosa y el hecho de que, aunque fuera vagamente, me pidiera ayuda fue… Muy difícil de resistir”. ¿Qué hubiera venido si yo se lo pedía? Lo estoy pidiendo ahora. Prácticamente estoy gritando, ¡duerme conmigo!

“¿Pero qué es lo que quiere de ella? Ana es tan buena persona, e inocente. Y él luce como si quisiera atarla a su cama, por el amor de Dios. Ella va a salir muy lastimada de esto”, me quejo. Estoy tan metida en mis propios pensamientos que casi me pierdo su mirada escandalizada. ¿Qué? ¿Qué dije?

“Mierda. No sé qué es lo que quiere. Él no tiene relaciones… Al menos no del tipo románticas. Y ¿cómo sabemos que Ana no lo quiere sólo por su dinero? ¿Qué te hace pensar que no será él quien saldrá herido de todo esto?”. Me mira y rápidamente registra la indignación en mi mirada.

“Ana no es una caza fortunas”, le espeto. Cada parte de mi cuerpo quiere abofetearlo en este mismo momento.

“¿Cómo sabes eso? Ha estado viviendo de ti por cuatro años. Y seguirá haciéndolo en Seattle, ¿no? ¿No es ese el plan?” ¿Qué demonios?

“¿Cómo sabes eso?”, mi voz es casi un susurro. Ana vive aquí, paga parte de la renta, recibos y de la comida; lo que ella no sabe es que eso no cubre ni la mitad de nuestros gastos. Nunca me ha molestado, tengo suficiente dinero para mantenernos a las dos; pero si ella lo supiera, jamás lo aceptaría. Diablos, ni mi padre sabe cuánto es el monto que paga Ana.

Elliot se recuesta en el respaldo de su silla, con sus manos sobre los muslos, sin decir nada. Luce culpable.

“¿Cómo sabes eso?”, pregunto nuevamente. Esta vez, se apoya en la mesa con sus codos y frota sus manos sobre su cara y su cabello. Hay tensión en su cuerpo pero no está ni cerca de compararse con la tensión que hay en el aire entre nosotros.

“Christian tiene un expediente sobre ella”. Me quedo boquiabierta. “No es lo que crees. Él es un hombre muy rico y poderoso. Debe ser cuidadoso sobre con quien se relaciona”. Ni siquiera tú puedes justificar esta basura, Elliot Grey.

Temblando, me paro. “¿Lo hace para ver quiénes podrían tener potencial para ser su novia? Jesús, ¿qué clase de pervertido hace eso?”, el volumen de mi voz se está elevando tanto que probablemente hasta los vecinos pueden oírme pero no me importa. Nunca he estado tan enfadada.

“Kate entiendo que te debe resultar perturbador, pero no es algo inusual. ¿A cuántas personas ha investigado tu padre a lo largo de los años? ¿Piensas que si alguna vez hubiese escuchado rumores sobre nosotros dos, no habría hecho una investigación sobre mí?”, se acerca, intentando agarrar mis manos. Me lo sacudo de encima.

“No hay un ‘nosotros’. Y ¿qué demonios tiene que ver mi padre con todo esto?”, le grito. Estoy furiosa con él y puedo notar que mi crisis emocional lo está poniendo nervioso. Él sabe algo y me lo está ocultando. Lo miro fijamente con la respiración agitada. Y entonces me doy cuenta de que sólo está intentando proteger a su hermano. ¿No haría yo cualquier cosa por mi hermano? ¿Por mi familia? ¿Por Ana? Ahora estoy segura de que Christian Grey tiene un gran secreto y de que su hermano está protegiendo sus intereses. Y en ese momento comprendo que yo soy un daño colateral. Nunca esperé que las cosas con él llegaran a nada, así que no sé por qué esa conclusión me deprime tanto. Manteniendo la vista fija en la suya, repito “No hay un ‘nosotros'”.

Vuelve a recostarse sobre el respaldo de la silla, negando con la cabeza. Tiene una pequeña sonrisa en su rostro. “No lo dices en serio, Katie. Tú lo sentiste con la misma intensidad que yo. Hay algo entre los dos y no puedes negarlo. Nunca me he sentido así con nadie y tampoco tú”.

Mis ojos se ensanchan. “No trates de decirme qué es lo que debo sentir”. Me doy la vuelta, dándole la espalda a la mesa, esperando que si me alejo de su mirada, podré mantenerme enojada. Él acaba de acusar a mi mejor amiga de ser una caza fortunas, ha defendido las tendencias acosadoras de su hermano, me está ocultando algún secreto enorme que puede causarle un dolor inmensurable a Ana y encima acusa a mi padre de investigar a mis parejas. ¿Qué más puede decir para insultarme? Y sin embargo, todavía lo deseo con cada fibra de mi ser; quiero envolverme en su cuerpo y perderme. Lo siento moverse detrás de mí y sus manos deslizan sobre mi cintura. Está siendo cuidadoso conmigo. Y debe serlo.

“Cariño, podemos hacer esto sobre ellos… O lo podemos hacer sobre nosotros. Ahora mismo, sé bien lo que quiero”. Me giro para mirarlo, con lágrimas de ira en los ojos. Aunque el enojo no sea suficiente para hacerme llorar, el alcohol sí lo es. Normalmente jamás lloraría frente a nadie, con las excepciones de Ana y mi madre, pero necesito que vea esto. Quiero que se sienta lo suficientemente mal como para contarme todo lo que me está ocultando sobre su hermano. ¿Manipuladora? Sí, pero sé cómo jugar este juego. Cuando miro sus ojos, él se ve genuinamente afectado y coloca sus manos en mi rostro, besando gentilmente mis lágrimas. No entiendo esto; yo soy Katherine Kavanagh. Yo uso a los hombres sin remordimientos. Soy fuerte, hermosa, inteligente, adinerada y ningún obrero debería hacerme sentir así. Sólo que eso no es lo que es, ¿verdad?

Por primera vez en mi vida, estoy realmente asustada. Estoy acostumbrada a decepciones amorosas atemporales, donde me trago las emociones y las elimino con sexo insignificante. A los hombres les gusta pensar que pueden conquistarme y superarme rápidamente. Estoy acostumbrada a que las cosas sean ligeras y temporales. Los uso tanto como ellos me usan a mí. Pero lo que veo en sus ojos es mucho más que el deseo de una noche de sexo. Luce genuino y comprensivo. Algo en lo que no se puede confiar y mucho más peligroso que cualquier cosa que haya visto antes.

“Vas a lastimarme”, susurro, con mi cuerpo temblando. Él niega con la cabeza y besa mis ojos pero yo continúo, “No quiero que me lastimes”.

“Escucha, nena, yo no soy mi hermano. No quiero lastimarte. No sé qué es esto que siento pero quizás podemos tomarlo con calma y averiguarlo”. Mi determinación se rompe y comienzo a llorar. Me acerca a su pecho y me envuelve en sus brazos, acariciando mi espalda y besando mi cabello. Nunca nadie me ha visto tan vulnerable y sin embargo este hombre está presenciando uno de mis peores momentos. Siento como si le estuviera entregando un arma. Un arma con la que puede destruirme. Nos mueve hasta el sofá y se sienta conmigo en su regazo, mientras no dejo de llorar inconsolablemente. Sé que esto es, mayormente, producto del alcohol y del estrés de las últimas semanas. Es preocupación por mi mejor amiga. Pero, sobre todo, es porque me está abrazando tan gentilmente. En toda mi vida, ningún hombre me ha sostenido en sus brazos mientras lloro. Fui entrenada para ser fuerte, para no demostrar miedo, para estar segura de mí misma. Esta no soy yo y me asusta de manera increíble.

Nos sentamos allí por casi media hora y finalmente mi llanto se detiene. Él se levanta conmigo en sus brazos, levantándome como si no pesara nada. “¿Hacia dónde, princesa?”. Le señalo mi cuarto. Me pregunto qué va a pasar. Quiero que se quede. Dios, hace tan sólo unas horas quería tener sexo salvaje y sin compromisos con él. Ahora, me siento tímida e insegura. Entra en mi habitación y me pone de pie gentilmente. Observa alrededor del lugar y ve… Oh no, mi pijama rosa esta recién lavado y doblado sobre la cama. No ese pijama. Él sonríe y lo agarra. “Bien, nena, vamos a cambiarte”.

De pronto, soy como una niña. Me quita las horquillas del cabello y suavemente lo peina con sus manos. Instintivamente alzo la mano para tocar su pecho pero él toma mis manos con calma y las coloca en el aire. Me quita la blusa. No estoy usando corpiño y por lo tanto espero que toque mis senos. Deseo que los toque. Con una mirada de anhelo, arrastra un dedo por el centro de mi pecho y luego se da vuelta para buscar el pijama, tomando la parte superior de éste. Oh no.

“Brazos arriba”. Hago lo que dice con una mirada petulante y se ríe. Se está riendo de mí y me siento mortificada. Desliza por mis brazos la parte de arriba de mi pijama rosa y luego lo acomoda sobre mi cuerpo. Se sienta en mi cama y me acerca a él tirando del elástico de mis jeans. Recorre mis piernas con sus manos mientras yo tiemblo de deseo. Quiero que me toque ahí pero continúa hasta mis tobillos, me levanta un pie y remueve mi sandalia de taco. Remueve la otra y las coloca cuidadosamente bajo la cama. Regresa sus manos detrás de mis rodillas, las desliza sobre mi trasero y siento que mi cuerpo se inclina hacia su rostro. Besa mi estómago, mientras me desabotona los jeans y me los quita, poniéndolos sobre una silla.

“De verdad me gustaría hacerte el amor, ángel, pero no voy a aprovecharme de ti. Voy a quitarte la ropa interior ahora, y quiero que sepas que me tomará todo mi autocontrol para no tocarte”. Asiento, decepcionada. Hace lo que mencionó y, agarrando los pantalones del pijama, me ayuda a ponérmelos. Nuevamente, besa con suavidad mi estómago. Lo deseo tanto que duele.

“No te estarías aprovechando”, le susurro, “Yo también te deseo”. Sonríe y me da vuelta.

“Sé una buena niña y ve a cepillarte los dientes”. Me palmea en el trasero mientras me empuja hacia la puerta. Entro en el baño para cepillarme los dientes y segundos más tarde, él aparece a mi lado. Me observa en el espejo, mientras toma mis toallitas desmaquillantes. Termino con mis dientes y él me da vuelta, me agarra y me sienta sobre el lavabo.

“Cierra los ojos”, susurra. Lo hago y delicadamente me remueve el maquillaje, sosteniendo mi rostro con su mano. Cuando finaliza, tira la toallita en la basura y comienza a besar mi rostro, mis ojos, mi frente, mi nariz, mis mejillas… Y luego recorre mi mandíbula con su lengua.

Estoy ardiendo de necesidad. Nunca nadie ha sido así de sensual o de gentil conmigo. Estoy perdida en esta sensación.

Me ayuda a pararme, toma mi mano y me dirige de nuevo hacia mi cuarto. Quita el cobertor y me indica que me meta en la cama. Me cubre y luego se sienta a mi lado en la cama, acariciando mi cabello. Lo miro, confundida. “No lo entiendo. ¿Por qué no me deseas? Yo te deseo”.

Suspira y cierra sus ojos por un breve instante. “Katie, en este momento te deseo más que el aire que respiro pero tú debes decidir qué es lo que quieres. Si lo hacemos, no podrá haber nadie más. No habrá más noches de borrachera, coqueteando con hombres en bares y provocándolos. Quizás no durará mucho tiempo pero será intenso y emocional y ambos podríamos quemarnos. Tenemos que empezar ésto con los ojos bien abiertos y no voy a llevarte allí hasta estar seguro de que estás tomando la decisión por las razones correctas”. No sé qué pensar sobre esto. ¿Este hombre habla en serio? Nadie empieza una relación de esta manera, ¿verdad? No existe el amor a primera vista. ¿Es eso lo que está diciendo? ¿Que está enamorado de mí? Me he reído y rechazado a tipos por presumir mucho menos. ¿Qué es lo que lo hace tan especial?

“Será mejor que me vaya”. Luce triste y comienza a pararse. Instintivamente, tomo su mano.

“No quiero que te vayas”. Por un momento luce esperanzado, pero luego niega con la cabeza. “No, no me refiero a algo permanente. Pero no quiero estar sola en este momento. Por favor, ¿puedes quedarte? ¿Al menos hasta que me duerma?”. Mi niña interior está de vuelta y creo que estoy sonando muy petulante y malcriada. Él sale de la habitación y siento como si quisiera morir de vergüenza y… ¿Qué? ¿Pérdida? Las lágrimas amenazan con caer en cualquier momento pero él regresa luego de unos minutos. Tiene en sus manos un vaso de agua y algo de Ibuprofeno, los cuales coloca en mi mesa de luz. Camina hasta el otro lado de la cama y se quita su chaqueta, zapatos y medias, cinturón; saca de sus bolsillos sus llaves, su teléfono y billetera. Sin levantar el edredón, se acuesta en mi cama y envuelve un brazo a mi alrededor.

“Gracias”, le susurro.

“Buenas noches, ángel”.

3 thoughts on “Capítulo 7 –Deseo terriblemente a alguien-

  1. […] Capítulo 7 –Deseo terriblemente a alguien- […]

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  2. FANNY REBELLON BOLIVAR says:

    Waw que hombre tan genial, ese es un caballero, como debe ser me encanta gracias sasha, y queria preguntarte algo estoy reeleyendo la historis de monique lain y sale el cap. en que hacen la entrevista a cristian y a ana sobre el ser un dominante y sale tu nombre eres tu? esa foto eres tu? un beso.

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    • Jenn says:

      Hola (: Sí, Elliot es todo un caballero.
      Sí, es la misma Sasha la de entrevista, si te fijas en el blog de Monique, ella dice que fue una “invitada especial”. La de la foto creo que es una actriz que se llama Dawn French. Gracias por tu comentario!

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