Capítulo 5 –Me quitas el aliento-


Tu belleza me quita el aliento

Oh cómo amar de este modo

Me quitas el aliento

You Take My Breath Away – Tiffany Eckhardt-

¿Cómo escribes sobre la perfección? Intento no dejarme llevar por  la horrible sensación que me produce el recuerdo de Ana y Christian Grey saliendo juntos del Heathman. Ella aún no ha vuelto y tengo los nervios de punta, mi ansiedad creciendo con cada vistazo que echo hacia la puerta. No sé que creí haber visto en el Sr. Grey. Si la frase “pelearse con mi sombra” funciona como metáfora, entonces eso es lo que he estado haciendo durante las últimas horas, mientras intento terminar el artículo sobre Christian Grey.

Mis intentos de imparcialidad total son inútiles y quisiera desesperadamente escribir sobre la arrogancia y el encanto de los hombres Grey. Mi teclado está escribiendo sin parar sobre su filantropía, mientras los escalofríos no dejan de recorrer mi espalda. Y luego está Elliot Grey. Qué es lo que no me gustaría decir sobre él. Tan seguro de sí mismo y dulce al mismo tiempo. Cuando estaba en su presencia, me convertí en una más de las tantas cabezas de chorlito que deben revolotear en su habitación. No podía pensar; estaba totalmente superada por el deseo irracional de su cuerpo. Ahora que estoy a distancia, vuelvo a tener perspectiva. Él es, probablemente, peor que su hermano. Un lobo con piel de cordero. ¡Ugh!

Estoy tan enfocada en mi frustración por los dos hombres que casi no me doy cuenta cuando Ana entra en el departamento. De hecho, si no me hubiera pasado por adelante, creo que se habría escabullido hasta su cuarto sin ser vista. Cuando la miro, noto sus ojos rojos y llorosos. Tiene la mirada baja, como diciendo ‘no preguntes’ y realmente no debería, pero no puedo evitarlo. Todo el enojo que tenía contenido, sale a la superficie. ¿Qué mierda ha hecho ahora el hijo de puta de Grey? No cuestiono mi suposición. Tiene que haber sido él quien ha reducido hasta las lágrimas a mi –normalmente imperturbable- amiga.

No empiezo la conversación acusándolo. Mis habilidades de investigadora me han enseñado bien, y me lleva un rato lograr que ella hable. Cuando finalmente lo hace, sale con la excusa de que un ciclista casi la atropella. Bien, esa parte la entiendo porque Ana no es la persona más grácil o coordinada del planeta. Pero ¿llorar por eso? No me lo creo ni por un segundo.

En un mundo normal, debería estar feliz de que mi mejor amiga haya sido atraída por el soltero más codiciado de Seattle. Como mejor amiga, debería dejarlos que funcionen a su modo, mientras les ofrezco todo mi apoyo. Ana debería poder contar con que yo sea la porrista en su vida, deseándole bien y alentándola a ir para adelante. Sólo desearía poder descubrir qué es lo que anda mal con todo este asunto de Christian Grey. ¿Estoy celosa porque es ella y no yo? ¿Seré igual que las perras mezquinas y superficiales con las que fui a la escuela?

Relatando la historia del casi-atropello, me cuenta que fue él quien la salvo. Rescatándola justo a tiempo de las garras de la muerte. Así que ¿será todo una especie de complejo de héroe? ¿Estará proyectando? Y después está el hecho de que fue a tomar un café con él, cuando ella odia el café. De acuerdo, eso sí sonó mezquino. Y si yo hubiera estado en su lugar, también me habría costado rechazar su invitación. ¿Me enoja que nos haya dejado atrás en el hotel? Ana no hace ese tipo de cosas y fue sólo una pequeña cita. Tiene derecho a una pequeña cita.

Quizás es porque está comportándose como enamoradiza en una manera muy poco Ana. Es como si él la hubiese atrapado en su red. Quiero decir, hoy, en esa habitación, fue muy evidente la fuerza de atracción entre los dos. No se quitaban los ojos de encima. Cada vez que uno de ellos se movía, el otro lo seguía ya fuera con su cuerpo o sus ojos. Tal vez es ese magnetismo lo que me hace sentir incómoda. Claramente él no tiene ese efecto en mí. Su hermano, en cambio… No pienses en eso, Kate.

Por mucho que adore a Ana, no entiendo por qué ella. No es que no sea hermosa, porque lo es. Es sólo que no tiene esa astucia, esa seducción sofisticada que muchas mujeres poseen. Personalmente, creo que es algo positivo, pero un hombre como Christian Grey debe conocer a una cantidad horrible de mujeres. O a una cantidad de mujeres horribles. ¿Qué es lo que quiere de ella? Sé que docenas de tipos en la universidad hubiesen dado su testículo izquierdo por tener una chance con ella pero, por mucho que la quiera, no entiendo qué es lo busca Grey. Su interés no es bienintencionado y parece ser que Ana, mi hermosa amiga, está cegada.

Pero no puedo decir nada de todo esto, por más que me gustaría convencerla de que dejara de sentir lo que sea que esté sintiendo. Sé que mi amiga nunca ha mostrado interés en ningún hombre, ni siquiera por el atractivo José. Me siento obligada a apoyarla mientras explora esta… Atracción. Así que, aunque me fastidie, intento sonar un poco alentadora.

“Le gustas, Ana”. Sale de mi abrazo y se abraza a sí misma mientras un escalofrío sacude todo su cuerpo. Me rompe el corazón. Ella no confía fácilmente y puedo ver que no confía en él. Pero esa atracción hipnótica está logrando meterse bajo su piel. Parece ser que Christian Grey es demasiado irresistible. Por primera vez en mucho tiempo, comienzo a rezar.

“Ya no. No volveré a verlo”. Está intentando lucir prudente pero se nota que está herida. Querido señor que estás en el cielo, por favor no dejes que ese idiota de mirada fría lastime a mi amiga.

No me sale decirle más que “¿Oh?”. Quisiera decirle que él sería un afortunado de tenerla. Que él no se trae nada bueno y que todo esto está lejos de terminar. Quisiera contarle sobre mi encuentro con su hermoso y frívolo hermano. Pero ninguna de esas cosas sonarían apropiadas ahora, así que sólo guardo silencio.

Me mira con tristeza, “Sí, no estoy a su nivel, Kate”. Oh Ana, él es quien no está al tuyo. Odio lo que él le está haciendo. Ella siempre es insegura, no necesita que le den una razón para sentirse inferior. Ese idiota debería venerar la tierra que ella pisa y el aire que respira. Estoy tan malditamente enojada con él en este momento. Y si su hermano piensa que en algún momento podrá acercarse a mí de nuevo, se llevará una sorpresa. Es tiempo de acudir al hada del autoestima.

“¿Qué quieres decir, linda?”, pregunto intentando mantener mi voz neutral. Quiero que me diga qué es lo que está pensando así, como su mejor amiga, podré arrojar al fuego todas sus inseguridades. Quizás no podré desalentarlo a él pero al menos la alentaré a ella.

“Oh, Kate, es obvio”. Se escapa hacia la cocina, lejos de mí, seguramente para esconder las dudas escritas en su rostro. Voy detrás de ella y voltea a verme, con una mirada de resignada inocencia. Preferiría que estuviese enojada o un poco desesperada. Pero está haciendo un buen trabajo en ocultar sus sentimientos y para cualquiera que la viera, le parecería que no le importa. Sin embargo, yo la conozco mejor que eso. Es todo una actuación. Vamos, Ana. Dame una apertura.

“No es obvio, Ana. No para mí. Ni para nadie que te conozca bien”. Hago una pausa pero aún no dice nada. “De acuerdo, sí, tiene más dinero que tú, pero también ¡tiene más dinero que la mayoría de la gente de América!” Y sé que el dinero no significa nada para ti, Ana. Pero si intentas decirme que no eres lo suficientemente inteligente o hermosa, de verdad vas a escucharme.

Si tan sólo pudiera ver la forma en la que todos hacen fila por ella. José, Christian Grey, Paul Clayton… Demonios, hasta a mi hermano le encantaría tener una chance con Ana, pero lo tengo amenazado con dañarlo físicamente si alguna vez se atreve a intentarlo. Ninguno de ellos es digno de ella. Y Ana jamás se da cuenta de todo esto. Simplemente no comprende lo increíblemente atractiva que es. ¡Rayos, si yo jugara para el otro equipo, también saldría con ella!

Y entonces el pensamiento más mezquino y horrible cruza por mi mente. Elliot Grey aún no ha visto a Ana. Una sola mirada hacia ella y probablemente se unirá a la fila de admiradores. ¡Mierda! Generalmente no me siento insegura sobre mi apariencia y nunca me he sentido en competencia con Ana pero hay algo en ella que hace que los hombres quieran o bien cuidarla o tirársela hasta la próxima semana. ¡Casi siempre, ambas cosas!

Somos como el día y la noche. Diferentes desde nuestra apariencia hasta nuestras personalidades. Así que supongo que jamás seré vista como una persona vulnerable; no como Ana. Los hombres parecen intimidados por mujeres como yo. Y ningún hombre sentirá la necesidad de cuidarme porque soy fuerte e independiente. ¡Sí, claro! Y mientras Ana tiene una increíble fuerza interior y un corazón moral, yo soy como un malvavisco emocional con éticas dudosas. Es increíble que seamos amigas.

“Kate, él es…” ¡Oh, aquí viene el auto desprecio otra vez!

“¡Ana! Por todos los cielos…. ¿cuántas veces tengo que decírtelo? Eres absolutamente divina”, intento comenzar a explicarle las miles de razones por las cuales los hombres la desean y las mujeres quieren ser como ella, pero inesperadamente me interrumpe.

“Kate, por favor. Necesito estudiar”. Estoy tan jodidamente decepcionada de ella. Es una clásica estrategia de Ana: Evasión. Una vez que se cierra, no habrá manera de sacarle más información. Realmente es decidida. Me pregunto si puedo desviar la conversación.

“¿Quieres ver el artículo? Ya lo terminé. José tomó una fotografías grandiosas”. No parece que quisiera hacerlo. De hecho, luce como si prefiriera pincharse los ojos antes. Pero, como siempre, su generosidad me sorprende. Accede a mirarlo sólo por mi beneficio.

“Claro”. Se acerca a la laptop, fingiendo una sonrisa. Seguro que quieres, Steele. Enfoco la pantalla hacia ella y se queda mirándola por un rato, intentando hacerme creer que está leyendo las palabras. Pero sus ojos no se han movido de su imagen. Podría haber escrito un artículo sobre cualquier cosa y ella jamás lo habría notado. Maldito José por ser tan buen fotógrafo; maldito Christian Grey por ser tan jodidamente perfecto; y maldita Ana Steele por no ser honesta consigo misma o conmigo.

Estudio su cara, buscando algún indicio que me permita volver a la conversación de antes, pero no me demuestra nada. Mirando la foto de nuevo, hasta yo me siento afectada por los encantos de Christian Grey y ni siquiera me gusta el idiota. Pobre Ana. Después de un largo rato, finalmente se retira a estudiar. Más excusas en un mar de decepciones. Te ha dado fuerte, Srita. Steele.

Más tarde esa noche, me siento en la cama y prendo la laptop una vez más para revisar el artículo. O al menos eso es lo que me digo a mí misma. En su lugar, me encuentro buscando en Google imágenes de Elliot Grey. En casi todas las fotos de apariciones en eventos sociales, está con una mujer diferente. A algunas las conozco, incluyendo a un par de chicas dos o tres años menores que yo, que asistían a mi escuela. ¡Mierda! ¡Haz las cuentas, Grey, maldito robacunas!

Con repugnancia, entro en mi blog y noto que durante el día hubo una cantidad increíble de visitas. En realidad, sólo en las últimas horas. Comienzo a revisar las entradas, intentando encontrar dónde surgió el interés repentino. Es decir, estoy muy orgullosa del trabajo que publico aquí pero no soy tonta. Me tomó un largo tiempo encontrar el equilibrio entre mis causas y el tipo de humor que puede atraer a un lector. Repentinamente, hoy, los números han subido hasta el techo.

Cuando reviso los nuevos comentarios, siento que mi mundo se detiene. Él se ha registrado, con su verdadero nombre, y ha leído cada entrada de los últimos tres meses, dejando su marca en cada una. Comentando positivamente en todas. Yo escribo sobre el medioambiente, política, investigaciones de la universidad. Opino sobre las relaciones, sobre éticas de negocios y sobre el estado de la educación en nuestro país. ¿Cómo es posible que coincida en todo? Pero allí están, sus comentarios, sus pensamientos. A veces una sola palabra; otras un argumento bien fundamentado que apoya o desafía mis ideas. Me lleva más de una hora leer todo. Quizás sea otra persona fingiendo ser él, pero en cada comentario me parece oír su voz, su tono, su expresión.

¡Mierda! ¿Qué demonios estás tramando, Sr. Grey?

No puedo evitar responder algunos de sus comentarios. Es tan malditamente inteligente y perspicaz. En cuestión de minutos, él vuelve a responder, como si hubiese estado esperándome. Pasamos de tema en tema en el blog y luego pasamos a chatear durante un par de horas. Es el mejor debate que he tenido en un largo tiempo. ¡Mierda! No quiero que me agrade este hombre. Finalmente, me despido y estoy a punto de irme, cuando no puedo resistirme a una última pregunta.

¿Qué quieres?
 
Conocerte mejor.
 
¿Por qué?
 
Porque eres su amiga.

A/N: Aviso legal: Todos los personajes públicamente reconocidos, lugares, etc. Son propiedad de sus respectivos dueños. Los personajes originales y  la trama son propiedad del autor. El autor no está asociado de ninguna forma con los propietarios, creadores o productores de ninguna franquicia.  No se pretende violar ningún Copyright.

Los personajes y la historia canon pertenece a EL James. Los motivos de los personajes y las historias alternativas son producto de mi imaginación y han sido moldeados gracias a los asombrosos reseñadores y Betas que me desafiaron y asistieron en diversas formas. 

La letra de la canción es propiedad de sus escritores y artistas originales.

 

5 thoughts on “Capítulo 5 –Me quitas el aliento-

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  2. FANNY REBELLON BOLIVAR says:

    Amiga cap genial muy bien hecho me encanta como escribes,demuestras la verdadera katerine, le diste un pequeño giro que es el de que cristian la quiere conocer porque es amiga de ana, eso dice mucho de los sentimientos de cristian, de que el se enamoro de ella desde que la vio, me encanta tu escritura sasha te felicito, ya te he echo promocion y voy a seguir recomendando tu fic, solo me gustaria saber cada cuanto sacas nuevo capitulo, gracias un beso.

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    • Jenn says:

      Hola! Primero que nada, gracias por tomarte el tiempo de leer y por tus comentarios. Sasha se alegra muchísimo de que estén disfrutando la historia y les agradece enormemente el apoyo.
      Gracias por difundir la historia, eso es una ayuda increíble de tu parte. La otra vez preguntaste por las otras historias y si iban a estar disponibles en español; te cuento que tanto “Creating Kate” como “Going Grey” son continuaciones de “Dedicándose a Elliot”. No estoy segura de la frecuencia con la que ella subirá los capítulos, puesto que los va subiendo a medida que yo se los envío. Pero mantenete a la espera de los nuevos capítulos porque se vienen cosas muy interesantes en la historia 😉
      De nuevo, gracias!

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  3. milethgreyy says:

    hahaha me encanto el capitulo y Kate me mata de risa si ella fuera hombre estaria haciendo fila por Ana hahaha, se ve que Elliot de verdad quiere con ella..excelente cap. esperando el proximo 🙂

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  4. Jenn says:

    Kate tiene un sentido del humor muy particular y es muy ingeniosa. Muchas gracias por leer y dejar tu comentario 🙂

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